Pasos Del Camino Neocatecumenal (2025)

—Solo un fin de semana —le susurró—. Si no te gusta, nos vamos.

El sol se filtraba entre los olivos de un pequeño seminario en las afueras de Madrid. Juan, un arquitecto de treinta y tantos años, llegó arrastrando los pies. Su mujer, Clara, lo tomó de la mano. pasos del camino neocatecumenal

Y encendió una vela sobre la mesa, como habían aprendido. No para iluminar la estancia. Sino para recordar que, en el Camino Neocatecumenal, los pasos no se miden en kilómetros, sino en corazones que aprenden a latir juntos. —Solo un fin de semana —le susurró—

Durante tres sesiones, Andrés les contó su propia historia: cómo había vivido creyendo en Dios sin que eso cambiara su vida. Habló de la crisis, del cansancio, de la rutina. Juan sintió que le hablaba a él. Al final, Andrés preguntó: —¿Queréis escuchar la Palabra como si fuera la primera vez? Clara apretó la mano de Juan. Asintieron. Juan, un arquitecto de treinta y tantos años,

Al entrar, un grupo de personas de todas las edades los recibió con una sonrisa sencilla. No hubo grandes discursos. Solo un catequista, Andrés, con barba cana y voz pausada, que les dijo:

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